Susana Pogorelsky
Tratamiento Familiar - Con pacientes adictos y trastornos de conducta

TRATAMIENTO FAMILIAR

- Información General: Consideramos los trastornos de conducta de los jóvenes como emergentes de una problemática psicosocial. Esto sucede actualmente como en todas las épocas, entonces podemos preguntarnos ¿por qué hoy nos preocupa tanto?

Hay quien dice que "nuestro mundo se transformó en un basto supermercado en el cual cada uno se dirige según sus deseos. El sistema abierto se presenta bajo la forma seductora de una elección siempre posible, guiada por el deseo del momento".

Aquí podemos ver como la presión sólo existe bajo la forma oculta de la dependencia:
- dependencia material de productos: fármaco dependencia, toxicomanía, alcoholismo, consumismo
- dependencia de actividades: trabajo, juego por dinero, divertimentos, actividades físicas
- dependencia del éxito o de la hazaña, ya que el fracaso provoca otra dependencia

Estos son algunos de los recursos que dispone la sociedad, y si los jóvenes no logran colmar sus necesidades, tratarán de satisfacerlas con conductas negativas como pueden ser el consumo de alcohol, de drogas, etc. Claro está que no todos toman este camino, es importante tener en cuenta varios factores para determinar el motivo de consumo; que además del factor social, está el familiar y el individual. Por eso podemos decir que en las adicciones encontramos tres elementos: la persona, la sustancia y el momento, como puede ser un momento de fracaso, de miedo, de presión. Consumiendo se logra un beneficio, salir de esa situación que lo acosa en forma inmediata, y es así como comienza el proceso, que a la vez va inhibiendo la capacidad de utilizar los mecanismos de defensa intrapsíquicos.

Conceptos de Familia:
Tomando a la familia como uno de los factores determinantes en el proceso de desarrollo individual, profundizaremos sobre la misma.
Una de las muchas definiciones formales posibles del concepto "familia" es:
- "grupo de personas emparentadas entre sí hasta el cuarto grado de consanguinidad – padres, hijos, abuelos, nietos, bisnietos, hermanos, tíos, sobrinos y primos- y segundo de afinidad -cónyuges, suegros, yernos, nueras, hijastros y cuñados- integrantes de un mismo núcleo. 

Una familia es:
- una unidad funcional que dona confort e higiene 
- un lugar de comunicación, fuente de relaciones para el individuo 
- un lugar de estabilidad, perpetuidad, a pesar o gracias a los cambios que pueden suceder en el grupo 
- un lugar de constitución de la identidad individual y de transmisión transgeneracional: filiación. 

También se define a la familia como "una estructura social básica, que se configura por el interjuego de roles diferenciados (padre, madre, hijo) el cual constituye el modelo natural de interacción grupal. No se considera al factor consanguíneo como determinante, sino que simplemente, por causa de su convivencia en el seno familiar, han llegado a adoptar la función correspondiente (tíos, abuelos que no lo son)".

Se considera a la familia como una institución que tiene responsabilidad en caso de disfunción de un miembro del grupo, como así también posibilidades de ayudarlo. De tal forma, todo comportamiento de un niño o adolescente, fuera de las normas, es interpretado como el producto de un mal funcionamiento familiar.

La estructura familiar es muy compleja, lo que no implica complicación; por el contrario, la complejidad pasa por el hecho que la familia dispone de muchos niveles de funcionamiento, algunos autónomos y otros en relación, y estos niveles corresponden a sus diferentes funciones.
El conjunto está estructurado, unificado por un cimiento que le da su identidad al grupo, a esa familia concreta, lo diferencia del mundo exterior.

La experiencia humana de identidad posee dos elementos:
un sentimiento de identidad, que lo incluye dentro de ese núcleo familiar, su pertenencia al grupo 
un sentimiento de separación e individuación, lo que lleva a los diferentes subsistemas familiares y grupos extrafamiliares. 
El cimiento del que hablábamos es el mito familiar: es la creencia que muestra las características, las especificidades del grupo. Estas creencias conciernen a todos los niveles de realidad de la familia, el conjunto de estas creencias constituye la "personalidad " de una familia, el mito de una familia. Hay dos elementos que juegan un rol determinante respecto a las familias: uno es el lugar que se le da a la familia con relación al mito social; el otro es, por el contrario, el que constituye lo propio de una familia: sus rituales. Son todas las conductas repetitivas que tienen por función reforzar el polo mítico del grupo, haciéndolo transparente. Los miembros de una familia se desarrollan con la idea que es una familia a partir de elementos míticos, las relaciones que este grupo debe llevar a cabo con el mundo exterior, etc.

Cuando una familia demanda ayuda no está totalmente desprovista de elementos, ya han utilizado y experimentado un cierto número de soluciones. Pero estas ayudas internas fueron percibidas como insuficientes, y por supuesto fue criticada por el mundo exterior que las relaciona con el mito social concerniente a las normas de una "buena familia", particularmente las normas educativas sociales. El que pide ayuda, al recibirla, siente que uno tiene razón, pero no puede utilizar esa razón que uno utiliza. Se debe tratar de transformar a estos demandantes de ayuda en utilizadores de ayuda. La propuesta es de aportar a la familia la capacidad de elección de lecturas del mundo. No se busca cambiar a las personas, se busca aportar los elementos para elegir. Uno de los recursos son los grupos de apoyo, que dan la posibilidad de conocer otras respuestas, otras herramientas e incluso otros mitos familiares; además de poseer situaciones en común, lo que confiere una identidad de pertenencia.

Tipos de Familias:
Desligada (límites inadecuadamente rígidos) 
Desligada Normal (límites claros) 
Aglutinada (límites rígidos)
Los límites están constituidos por reglas que definen quiénes participan, y de qué manera.

Límite no es Control
Es posible considerar a los familiares como pertenecientes a algún punto situado entre los polos que son los dos extremos de límites difusos, por un lado, y de límites sumamente rígidos por otro.

El objetivo primordial de la familia es la defensa de la vida, asegurando su continuidad, mediante la procreación, velando por la salud física y mental de sus integrantes, desarrollando sus valores éticos y morales, presidiendo su inserción social, etc. Esto lleva a determinar las funciones relevantes de la familia, que pueden sintetizarse en dos:

Enseñanza-aprendizaje:
La enseñanza está a cargo total de los padres durante los primeros años de vida. En la primaria los niños traen enseñanzas obtenidas en el colegio, que transmiten a sus padres; situación que se va ampliando en la escuela secundaria y a medida que van frecuentando otros ambientes. A partir de la juventud, podría señalarse que la relación enseñanza-aprendizaje se equilibra entre padres e hijos.

La sociedad actual y su influencia en los vínculos familiares:
Un factor importante en este aspecto es la calidad de estímulos que los niños reciben hoy en día, muchos de ellos provenientes de los elementos técnicos que los rodean. Estas circunstancias llevan a un incremento en el número e intensidad de las rabietas infantiles, los trastornos del sueño, etc., que son la forma más directa de expresar la frustración y los miedos. Emergiendo una situación de insatisfacción, producida por el aislamiento y el deseo encubierto; la angustia que deriva de estas pretensiones expresa el peligro de la soledad y la muerte.

Es importante remarcar que todo ser humano necesita de otros para vivir, de la amistad, del amor y de la solidaridad.

Por eso, no decimos que se prohiba el contacto con la nueva tecnología, sí que se acompañe, se comparta, se dialogue y se intercambie; esto es lo que da el crecimiento de la persona y de los vínculos.

El efecto de la patología familiar:
Como vimos anteriormente, la relación que se establece entre los padres y los hijos es fundamentalmente una relación de enseñanza-aprendizaje. Pero aquello que los padres enseñan con su mejor buena voluntad, está limitado por el alcance de los conocimientos que ellos mismos poseen. Por consiguiente, cuando los padres no han podido completar en el momento evolutivo correspondiente un determinado conocimiento, derivado de una acción o una emoción, no tienen cómo transmitir a sus hijos aquello de que carecen, y esto llevara a que el niño no pueda realizar su aprendizaje. Aquí aparece el rol del chivo emisario, que corresponde al integrante de la familia sobre quién se realizan las depositaciones negativas de ésta y que, a su vez, se hace cargo de lo depositado, con lo cual se convierte en el portavoz de la enfermedad familiar, de la dificultad que tuvieron sus padres de completar adecuadamente el momento evolutivo de su hijo.

Por eso es importante tener en cuenta que cada aprendizaje sirve de base para la adquisición de otros, cuanto más temprana es la detención evolutiva, tanto más grave es el síntoma y mayor la posibilidad de aparición de otras características patológicas.


¿Cómo me relaciono con mi hijo?
Es importante tener conocimiento de las vivencias cotidianas, tanto de los niños como de los adolescentes.
La comunicación, el diálogo y la confianza mutua se adquiere en el transcurso de la relación padres-hijos.
Algunas propuestas pueden ayudar a tomar consciencia cómo relacionarse con los hijos.
- Permitir la autonomía del hijo en cuanto le atañe, y hablar con él de todos los temas, favorece la comunicación y evita conflictos.
- No confundir espontaneidad con creatividad. Los primeros 10 ó 12 años son pura espontaneidad, en lo cotidiano, en el lenguaje, con capacidad de invención; muy distinta a la creatividad, pudiendo de esta forma coartar la libertad del niño y llevarlo muy pronto a la competencia.
- Si los padres estructuran el tiempo del niño de acuerdo a sus deseos, no le permiten expresar su curiosidad por el mundo, y le hacen vivir un ritmo impuesto por los adultos, frecuentemente contrario al suyo. Muchas veces quiere quedarse en la casa, porque allí tiene las cosas que le divierten, disfruta que le hablen de todo lo que le interesa y no necesariamente debe salir a pasear.
- El tener satisfechos todos los deseos le impide tener nuevos deseos, motivaciones, incluso la posibilidad del diálogo con relación al objeto que desea.
- El sentimiento (imaginario) de valer menos que los demás, conduce a la dependencia, los celos. Es importante que los padres ayuden a sus hijos a valorar sus capacidades.
- Aunque muchas veces la verdad resulte dolorosa, decirla, favorece la evolución personal y social.
- En la adolescencia, con su etapa valorativa, aprende a tolerar y a ubicarse frente a las diferencias.
- En la adolescencia y primera juventud es grande la dispersión y confusión mental. Es la edad de los grandes cambios: corporales, sociales, educacionales, sexuales.
- No es útil presionar a un joven para que hable, hay que esperar a que ellos puedan expresarse, porque cuando lo hacen es porque han disipado su confusión. Ellos necesitan sentir que uno los está acompañando emocionalmente, lo que los ayuda a recuperar su organización mental.
- En el diálogo con un adolescente, es importante no ocultar nada, mostrarse honestos, sin temer la evidencia de las propias debilidades.

ESTILOS DE COMUNICACIÓN
Roles de Familia
1) Distractor es quien al hablarle desvía la comunicación. Distrae la consigna
2) Aplacador es quien va a estar casi siempre de acuerdo con uno para complacerlo, pero él sabe bien lo que quiere
3) Acusador va a culpar a los demás, salvo a sí mismo, no se hace cargo de nada
4) Racionalizador, intelectual, para todo hay una explicación, la mayoría de las veces no tiene nada que ver con lo que pasa, pero analiza todo
5) Nivelador, el más responsable, asume su conducta. Bien equilibrado conoce muy bien sus prioridades.

Propuesta de ejercicio:
Ahora les propongo que cada uno vea en qué momento de su historia familiar vió situaciones como las que a continuación se describe, y con quién de la familia las vivió. Es importante que tomen el pasado y el presente.

COOPERACION

Autoconfianza 
Juego 
Alegría en el proceso 
Libertad 
Independencia 
Creatividad 
Propias Normas 
Autorespeto por el propio proceso 

COMPETENCIA

Comparaciones/Envidia 
No hay placer 
Falta de confianza 
Búsqueda de alabanza 
No hay descanso 
Ponerse a prueba 
Reacción retardada (Opinión ajena) 
Imitación 
Temor 


Esta es una ayuda para darse cuenta en que posición se encuentra su familia y si es necesario empezar a modificar algunas pautas establecidas.

Bibliografía:
Dolto, Francoise: La causa de los niños 
Neuburger, Robert: Le mythe familial 
Romano Yalour, Margot: Cómo educan los argentinos a sus hijos 
Soifer, Raquel : Psicodinamismos de la familia 
Vigotsky, L.S.: Interacción entre aprendizaje y desarrollo 

Presentación Personal  
- Licenciada en Psicología
- Egresó de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires en 1978, habiendo realizado sus primeras experiencias como Acompañante Terapéutica, implementó la Psicoterapia Infantil Domiciliaria y en Francia trabajó como Terapeuta Familiar Convivencial.
- Fue concurrente en el Hospital Infanto Juvenil C.Tobar García desde 1985 a 1990.
- Terapeuta Familiar e Individual en el Servicio de Psicopatología Infantil del Policlínico Central de Unión Obrera Metalúrgica, desde 1987 a 1992.
- Directora del Area de Terapia Familiar en el Centro Juvenil Esperanza, Programa de Recuperación del Adicto, desde 1988 a 1999.
- Docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, de la Carrera de Ciencias de la Educación, desde 1987.
- Como Psicóloga e Instructora de Gimnasia Correctiva y de Centros de Energía, trabaja con Terapia y Entrenamiento Psicofísico.
- Participó como Miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Prevención del Suicidio.

Es integrante del Programa de Investigaciones Clínicas en Drogodependencia, en el Instituto Interdisciplinario de Investigación y Asistencia – IDIA.


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